domingo, 26 de mayo de 2013

Comunicación & ¡Oops!


"Hay hay dos maneras de vencer la crueldad de nuestro entorno: podemos ser más fuertes o podemos ser más inteligentes, elegimos lo último". John Medina, Brain Rules.
Esta es la forma en la que el ser humano evolucionó. Judy DeLoache de la Universidad de Virginia, identificó la función cerebral que se conoce como el razonamiento simbólico.  Nuestros ancestros evolutivos como indica Medina, no tuvieron que volver a caer en la misma arena movediza, porque podían comunicárselo a los otros, inclusive aprendieron a poner señales. Gracias a las diversas manifestaciones del lenguaje podemos extraer una gran cantidad de conocimiento sin tener que experimentarlo personalmente. Y es esta la gran diferencia que existe entre el hombre, el gorila, el gato, la ballena, etc.; aprendimos a transmitir nuestros conocimientos a las siguientes generaciones, lo que nos situó a la cabeza de la cadena evolutiva, a pesar de ser una de las especies más débiles.
Parte de esta función cerebral es la comunicación verbal que desarrollamos a través del lenguaje. Estoy convencida de que mi cerebro no evolucionó correctamente o tiene algún defecto en esa área, me explico.  Comparo el proceso de comunicación con la terapia intravenosa  (venoclisis):  Hay un recipiente que contiene los fluídos (en este caso, información, el cerebro), ésta es enviada a la boca por medio de un conducto (un canal) y para regular la velocidad y la cantidad de fluído (palabras) existe lo que se conoce como cámara de goteo y es ésta precisamente, la que estoy segura que no me funciona correctamente.
Yo pienso rápido, hablo rápido;  así me comunico.  He querido pensar que se debe a mi signo zodiacal Géminis, que según los astrólogos su astro regente es Mercurio (los Griegos le conocían como Hermes), y puede moverse a altas velocidades.  A diferencia de un Tauro, que necesita tiempo para procesar la información;  una de las diferencias por las cuales ambos signos pueden desesperarse mutuamente. Como buen Géminis puedo absorber grandes cantidades de conocimiento e información rápidamente, por lo que me resulta lógico comunicarlo igual de rápido... Sin embargo, como no creo en la Astrología, descarté esa teoría y acepté que simplemente mi “cámara de goteo” no funciona como debiera y la información sale de mi boca sin regulación.
¿Ustedes se preguntaran qué hay de malo en esto? Creo que  el principal problema radica en que una gran mayoría de gente dice valorar la honestidad, pero en la práctica resulta ser falso y me causa problemas constantemente. Seamos honestos, la verdad puede ser difícil de aceptar.  He llegado a pensar que estoy rodeada de gente masoquista, porque me siguen preguntando qué opino de esto o aquello y se molestan con mis respuestas. Mi jefe es uno de ellos, cuando me pregunta sobre algún tema, y como mi cámara de goteo no funciona como debiera, fluyen los datos sin control, saliendo todo aquello que se me cruza por la cabeza, incluyendo información no solicitada. Y me vuelvo a preguntar, si no quieren una respuesta honesta, mejor no deberían preguntarme. Con los años, madurez, golpes y malas experiencias, logré detectar este problema, y trato de no responder o hacerlo de forma ambigua, que pueda prestarse a la interpretación que cada cual le quiera dar.
Esta es una de las razones por las cuales no comprendo el arte Abstracto: tienes que interpretar los sentimientos del artista, en contraposición al Realista, que lo que ves, es lo que está representado.  Honestamente carezco de paciencia, y en muchos casos de tiempo o interés, para ponerme a interpretar lo que el artista quiso representar. Las pocas veces que lo he intentado, he fallado terriblemente. Yo veo una bolsa plástica negra con un palo de madera, ¿Y me dicen que el autor quiso representar con esto la lucha intelectual de la Revolución Francesa? O esas manchas de colores, que para mí no significan más que un ataque de ira de algún niño en posesión de un lienzo y pinturas. ¿Y resulta que es la alegría de una madre que acaba de dar a luz a su primogénito? Me disculpo públicamente, pero no lo comprendo.
Para mí, arte es el David de Miguel Ángel, o las pinturas de Van Gogh, que si bien son estilos diferentes, no hay duda de que es un florero con Girasoles o una Noche Estrellada.  
Gracias a la Neurociencia, hoy podemos valorar la comunicación y el razonamiento simbólico como una de las claves primordiales de la evolución del hombre primitivo al actual. Sin embargo, considero que en la gran mayoría de los casos debemos de aprender a regular la cantidad de información o la forma en que la expresamos, sobre todo en las redes sociales,  situaciones laborales y personales. Tomen el consejo de esta experta en la materia y aprendan como seres humanos evolucionados, de los errores ajenos, o sea, los míos.  
En la fotografía que aparece abajo, fuí fotografiada por el talentoso André Schrei en mis diferentes etapas de meter la pata, comunicación, racionalización y ¡Oops!

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miércoles, 15 de mayo de 2013

Facebook, La Galería de Egos


¿Se han preguntado alguna vez por qué la gente escribe tanto en Facebook?  Por qué no valoran su privacidad y la de sus seres queridos, exponiéndose públicamente al ridículo?

Para mí los inicios de Facebook fueron fantásticos; pude reencontrarme con mucha gente querida de mi pasado.  He vivido en tres países y por razones de trabajo,  convivido y conocido gente de todo el mundo. Ha sido maravilloso conectarme con todos esos amigos, colegas, y familiares, especialmente. Sin embargo, desde hace algún tiempo, visitar Facebook me resulta fastidioso; se ha convertido en una “galería de egos”, donde muchos de sus usuarios viven sus cinco minutos de fama diariamente y repetidas veces al día...y como soy curiosa, decidí investigar al respecto.  Para mi sorpresa, me encontré que ya existen muchísimos estudios, unos más profesionales que otros, sobre el Fenómeno Facebook.

Facebook sube la autoestima.  Los investigadores, Jeffrey T. Hancock, Profesor de Ciencias de la Computación y Comunicación  de la Universidad de Cornell y la Profesora Asistente de Artes de la Comunicación, Catalina L. Toma de la Universidad de Wisconsin, son los autores del estudio “Autoafirmación subyace bajo el uso de Facebook” (Self-Affirmation Underlies Facebook Use).  De acuerdo a los investigadores, los usuarios de la red social “inconscientemente gravitan sus perfiles en línea para aumentar su autoestima”. Más que una pérdida de tiempo, Facebook “puede ser psicológicamente importante porque nos suministra de una sensación de bienestar a un nivel profundo”, indica Hancock. “La extraordinaria cantidad de tiempo que las personas pasan en Facebook puede ser un reflejo de su capacidad para satisfacer las necesidades del ego que son fundamentales para la condición humana”, agrega.

Bajo esta premisa, podríamos asegurar que Facebook tiene un efecto positivo en nuestras vidas, pues todos necesitamos tener “algo” que nos levante el ego de vez en cuando.  Muchos son los autores motivacionales que hablan sobre la importancia de tener un ritual, una canción, una lista de cosas que nos suban la autoestima, en determinado momento de tensión emocional.  La autora Sonia Choquette, hace énfasis sobre la importancia de esto.

Ahora bien, me pregunto, ¿Vivimos dentro de Facebook? ¡NO! Vivimos dentro del mundo real, dentro de un intercambio físico con personas y no dentro de un mundo virtual. ¿Donde estan los “me gusta” de facebook cuando voy a entrar un salón repleto de gente para dar una conferencia? ¿Donde esta Facebook cuando necesito sentirme bien conmigo misma para asistir a una fiesta? La realidad es otra, y no podemos engañarnos. Podemos engañar a nuestros amigos de Facebook cuando subimos la fotografía que nos tomamos en la fiesta; nuestros “amigos” le dan “me gusta” y comentan lo bien que nos vemos en la imagen. Sin embargo, la imagen no refleja todo lo que ocurrió en esa fiesta, y mucho menos todo lo que sucede en nuestras vidas.  No podemos engañarnos a nosotros mismos.
 
Que maravilloso que Facebook sea un facilitador de autoestima, pero que triste que tengamos que recurrir a él todo el tiempo, para sobrellevar nuestra vida miserable.  Sería más beneficioso buscar la razón de nuestra infelicidad, para poder cambiar esa REALIDAD.

Hay personas que cambian de estatus cada cinco minutos; informándonos qué están cocinando para la cena, en dónde están tomando café, si están tristes, si se cayeron y se enfermaron, subiendo fotos enseñando sus físicos con poca ropa y demasiada piel...Ahh y no puede faltar la mamá que nos comparte las calificaciones de sus hijos... ¡Patético!!!  ¿No se dan cuenta la gran responsabilidad que ponen en sus pequeños hijos? Los pobres niños pensarán: “No puedo defraudar a mis padres, si saco malas calificaciones no podrán presumir en Facebook!”

Sin duda estas personas pasan más tiempo en Facebook actualizando su estados y socializando en la Red, que conviviendo con personas de carne y hueso. Deberían mejor salir a la calle y tomarse un café con un amigo, o pasar tiempo valioso con la familia. Y no digamos la productividad que les resta de trabajo; actualizar un estatus toma por lo menos cinco minutos, sumándole las veces que se regresa a ver cuántos “me gusta” llevan y de paso, responder los comentarios, más los diez minutos que  toma ver las fotografías que recién publico el amigo que tienen 20 años de no ver y por supuesto, darles “me gusta”.  ¿Cuánto tiempo productivo pierden?  Y de repente, en su estatus aparece: “Uff, ¡Cuánto trabajo tengo!  ¡Amo mi vida y amo mi trabajo!...”  ¿En serio?

Por supuesto que no todos los adeptos son así, hay personas que utilizan esta herramienta en forma óptima, comparten información valiosa.  Las celebridades la necesitan; es parte de su imagen.  Las instituciones, asociaciones, empresas, editoriales, comercios etc., se ven beneficiados, ya que en lugar de esos aburridos boletines electrónicos, pueden tener una relación interactiva y dinámica con el público.  Yo amo los cómics de Maxine y seguir diseñadores, tiendas de ropa o bloggers de moda y por supuesto a las editoriales de libros, especialmente a Penguin Classics. Pero ustedes saben bien que no es a ellos a los que me refiero. Sino a esa persona desesperante que lo que provoca decirle es ¡Búscate una vida y búscate que hacer! … ¡Búscate un psiquiatra! 

El autor de la fotografía es Erik André Schrei. Si desean conocer mas sobre su trabajo lo pueden ver siguiendo este enlace.  

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Segunda oportunidad

Llegué temprano a la cena, algo poco usual para mí, prefiero llegar tarde y así tener una excusa para socializar con menos personas y q...