domingo, 9 de junio de 2013

Soltero, Divorciado & Feliz


“Las relaciones son complicadas y complejas, ser soltero y divorciado es un reto”.

Yo soy soltera, divorciada y ¡Feliz! La mayoría de gente al escucharme cree que estoy exagerando o completamente loca. En un mundo donde tener una pareja es lo ideal, es impensable estar solo.
Muchas veces me han dicho ¡Lo siento! Cuando respondo que soy divorciada. ¿Lo siento? ¿Por qué? Yo no lo siento, todo lo contrario. Seamos honestos, aunque el número de divorcios aumenta cada día, sigue existiendo un enorme prejuicio social contra “nuestra especie”.  La mayoría nos ven como depresivos, promiscuos, perdedores y como si eso fuera poco, nos tienen lástima.


Hoy pretendo mostrarles el otro lado del divorcio, compartiéndoles las vidas de ocho divorciados felices, de cuatro países, religiones, profesiones y orígenes distintos.



Antes de continuar, quiero aclarar que esto no es una Oda o Canto al Divorcio.  Creo firmemente que sería maravilloso tener una pareja, con quien disfrutar de una relación estable, amorosa y satisfactoria, en donde ambos luchemos para mantenerla.  Conozco personas felices en una relación y coinciden que es un trabajo difícil, una decisión diaria de amar a la pareja y dar lo mejor de sí, sobre todo en los tiempos adversos; las buenas relaciones no se dan solas, requieren esfuerzo y dedicación. Una amiga francesa muy feliz en su matrimonio, me decía que en su vida nunca había trabajado tan duro por algo; a pesar de dirigir un Instituto de Estudios Económico Políticos, escribir libros, participar en debates local e internacionalmente, nada se compara al esfuerzo que ha puesto en trabajar por la relación con su pareja, “es agotador” me decía, sin embargo, “soy muy feliz...”



Déjenme ahora presentarles a V,  tiene 36 años, Directora de Ventas de un grupo muy importante de Desarrollo Inmobiliario. Es una mujer muy guapa, sexi, del tipo de belleza que pudo haber sido modelo profesional en su juventud y que aparenta diez años menos de su edad, con clase y elegancia, en su comportamiento y forma de vestir.  Encantadora y de gran calidez humana.  Además, es divorciada y feliz. V, se casó a los 20 años y tuvo tres niños. Casada alrededor de ocho años, considera que lo peor es la gente que manifiesta tenerle lástima, sin embargo considera que su “vida cambió para bien” con su divorcio.  Aunque aumentó la presión y ahora tiene que criar a sus hijos sola.  No desea volver a casarse, pero no descarta rehacer su vida sentimental si encuentra a alguien con quien comparta sus mismos valores y metas; quien tenga sus mismas prioridades y sepa respetar a una pareja, pero definitivamente no necesariamente contraería matrimonio de nuevo.  Los hijos de V eran muy pequeños cuando se divorció, no recuerdan lo que era tener a sus padres juntos, lo que ha contribuído a que sean chicos con una actitud emocionalmente sana.   “Estoy muy feliz y muy agradecida por todo lo que tengo, me siento bendecida con mis hijos y ellos significan todo para mí. Mi felicidad es su felicidad e intento enseñarles con mi propia vida y mi ejemplo cómo deben de luchar por lo que creen y quieren”.



S, tiene 40 años y es Administrador de Empresas, es un hombre atractivo, exitoso e inteligente. Para él, el divorcio sí lo ha hecho más feliz,  “Estando casado era infeliz porque vivía para alguien más que no era yo. Divorciado vivo para mí, el resultado es que tengo gran energía interna y me sirve para transmitirla inconscientemente a los que me rodean y lo principal: una relación de calidad con mis hijas a quienes adoro. Me ven feliz y por ende ellas son felices”.  S, no desea volver a casarse pero no descarta una relación con una mujer inteligente, madura y que sea amigable con sus hijas. Lo más difícil de su divorcio fue entrar en conflicto con sus creencias religiosas, que no aceptan el divorcio, por lo que optó por alejarse de la religión, sin embargo dice estar muy cerca de Dios.  Considera que sus hijas sufrieron por el divorcio, pero sufrían más cuando ambos padres vivían bajo el mismo techo.  Hoy puede verlas felices, adaptándose a su nueva vida y aprendiendo a repartir su tiempo entre cada uno de sus padres. No lo considera el escenario ideal, pero ahora es su realidad.



R, tiene 39 años y es Empresario, un hombre admirable puesto que tiene sueños de un mundo mejor. Empresario exitoso, atractivo, buen amigo. Le gustaría volver a casarse si encuentra a la persona correcta. R, compartió algo muy sabio y maduro “Yo siento que la primera vez buscas para casarte a una persona que tiene lo que te gusta, dejando pasar por alto lo que no te gusta. Considero que la segunda vez, se pone más importancia en lo que él o ella no tienen. Yo no digo que esto sea necesariamente bueno o malo, pero es como es. Consecuentemente toma más tiempo lograr un segundo matrimonio pero considero que por lo general llega a ser una mejor relación”.  R se casó a los 32 años y estuvo casado alrededor de 5 años, no tuvo hijos y se considera una persona feliz viviendo plenamente su vida. “Soy feliz, y si alguna vez me vuelvo a casar será solamente si mi felicidad aumenta con ese matrimonio”.



M, tiene 37 años y es Corredora de Bienes Raíces. M, es una de mis mejores amigas. Es una mujer hermosa, petite y atractiva. Conozco poca gente que se vista con más elegancia y gusto que ella. En realidad ni en la playa la he visto con algo fuera de lugar y o que le haga perder el glamour. Su buen gusto se refleja no solo en la forma de vestir sino en su hogar y en su trabajo. Lo que hace, lo hace con excelencia. Como persona es admirable y haría lo que fuera por ayudar a un familiar o un amigo. Bella por dentro y por fuera. M, se casó a los 23 años y lleva 6 años divorciada. Tiene dos hijos los cuales considera que no fueron afectados con el divorcio. Su divorcio se llevó a cabo en términos amigables, maduros y sin discusiones con su ex marido. M se considera una mujer muy feliz, vive su vida al máximo y por el momento su prioridad es su trabajo, del cual depende económicamente, sus hijos y la felicidad de ellos. Su pareja ideal en sus palabras sería “un hombre divorciado, con hijos al igual que yo, cariñoso, inteligente, divertido con buenos modales y valores, buen profesional, guapo con alta autoestima y que la relación con su ex esposa no fuera un problema o algo negativo para nuestra relación”. Lo más divertido que alguien le ha dicho es que debe de estar loca por querer volverse a casar.



C, tiene 46 años y es Ingeniero en Sistemas. Es un hombre sexy, profundo y encantador. Se casó cuando tenía 27 años y se divorció hace 10 años. Su hijo tenía 3 años por lo cual no recuerda cuando sus padres vivían juntos y esta muy adaptado con esta situación.  A C, le gustaría volver a casarse, pero no está activamente buscando a nadie. Sin embargo le gustaría conocer a una mujer con la que el pueda sacar lo mejor de sí. Una mujer que lo encuentre atractivo, deseable y que lo aprecie con un amor verdadero, un amor profundo. “Lo que deseo es amar, un amor que supere los placeres de este mundo, una mujer madura e inteligente. Deseo una relación llena de confianza, afecto, deseo, compasión, amor y armonía. Busco a mi mejor amiga, una amante y compañera para toda la vida, todo en una misma persona”. El se considera feliz, se considera un hombre que ha logrado alcanzar sus sueños, un hombre que se ha hecho a sí mismo a pesar de sus orígenes humildes. Busca constantemente la verdad y aunque ha alcanzado éxito en la vida, desea lograr aún más. Su talón de Aquiles, es el hecho de que él y su hijo viven ahora en países distintos y aunque comparte con él bastante tiempo, quisiera que las cosas fuesen distintas. “Soy una persona positiva y no me dejo llevar por pensamientos negativos”.



A, tiene 42 años, Diseñadora Industrial es una mujer sexy, le gusta llevar una vida sana y el ejercicio es una parte importante de su vida. A, no está segura de que le gustaría volver a casarse. Se casó a los 25 años y lleva tres años divorciada. Tiene una sola hija y gracias a la madurez con la que ella y su ex esposo han llevado el divorcio, se encuentra completamente adaptada y se considera una persona feliz que ha alcanzado sus metas y vive la vida en plenitud. 



A, tiene 41 años es modelo y escritor. Es un hombre guapo, inteligente y que le gusta analizar la vida desde varios ángulos, su pasión son los autos y las motocicletas. Se casó cuando tenía 30 años y lleva seis años divorciado, estuvo separado otros dos años antes. Luego de su divorcio ingresó a la Universidad y obtuvo el título de Escritor Creativo y Lengua Inglesa. A, no descarta la posibilidad de volverse a casar si conoce a la persona correcta. Le gustaría conocer a alguien inteligente con una actitud alegre y optimista de la vida. Se considera una persona feliz, quizás un 50 % feliz, puesto que el ahora desea alcanzar su éxito profesional en la vida. A, no tiene hijos.



Finalmente C, ella tiene 45 años, se dedica al Catering, y es una mujer hermosa por dentro y por fuera. Desea aprender cosas nuevas y ser una mejor persona cada día. Su mayor conflicto luego del divorcio fue recuperar su identidad, ya que muchas personas solo le conocían por el nombre de casada. Le gustaría volverse a casar si conoce a un hombre feliz y emocionalmente independiente. Sus hijas están adaptadas con el divorcio y son unas jovencitas felices. Ella se casó a los 27 años y lleva 8 años divorciada.  Se considera una persona 100 % feliz.



¿Que tienen estas personas en común aparte del hecho de ser divorciados? La respuesta es muy sencilla, todos aprendieron a amarse, aceptarse, valorarse y respetarse a sí mismos. Aprendieron que no necesitan de una persona para sentirse validados en su vida, dejaron las ataduras emocionales. Cuando necesitas y dependes de alguien para ser feliz, te encuentras en serios problemas.

Ninguno está pasando por una fuerte depresión ni desea cortarse las venas, viven cada día al máximo y con intensidad.
No existe divorcio fácil, pero si se llega a ese punto, debe afrontarse con madurez y objetividad.  ¿Esa era la idea no? Dejar de pelear y terminar una relación que no estaba funcionando. Sin embargo, debido a la inmadurez de una gran mayoría de divorciados, nos incluyen a los que sí vivimos plena y sanamente felices, en el mismo estereotipo; personas inestables, que llevan relaciones adictivas e incapaces de romper ataduras.


Nos llaman promiscuos, ¿Promíscuos? Las personas más promiscuas que conozco están "felizmente casados" o en una relación. Cuando estás divorciado no tienes necesidad de serlo.



Hay otro mundo más allá de esas personas, gente estable y feliz como los que les he presentado el día de hoy. Ninguno dijo que era fácil. Muchos nos llaman perdedores y cobardes porque no luchamos por la relación, déjenme decirles algo muy personal.  Yo necesité mucho valor y fuerza tomar la decisión de divorciarme, hubiese sido mucho más fácil seguir como estaba. No luchar por mi felicidad y mantener el estatus, pero hubiera faltado a mis principios y creencias, renunciando a mi felicidad.  Lo veo como un acto de coraje, un salto al vacío, a un abismo que no sabía a dónde me llevaría, pero necesario para crecer como persona. La responsabilidad era muy grande y el temor aún mayor, ¿Qué tanto sufrirá mi hijo? ¿Le haré daño a mi esposo? ¿Qué dirá mi familia y amigos? ¿Que será de mí? ¿Podré rehacer mi vida?


Cobardes créanme que no somos, nada está más lejos de la verdad. Y gracias a ese acto de valor puedo decir que soy una persona feliz y realizada, porque aprendí a ser feliz conmigo misma y que si tengo la suerte de conocer a esa persona con quien quisiera compartir mi vida, será porque no dependo de ella para ser feliz, será alguien con quien deseo compartir mi felicidad, que me complemente y con quien pueda ser una mejor persona.


No me resta más que agradecer a mis maravillosos amigos divorciados que con su ejemplo y experiencias han enriquecido mi vida y la de quienes nos leerán y desearles de todo corazón que sigan siendo felices. Y a mis lectores les agradezco el tiempo dedicado a esta lectura, se que fue un poco más largo de lo que suelo escribir, pero era necesario.  Me encantaría conocer sus comentarios.  ¡Gracias!






Segunda oportunidad

Llegué temprano a la cena, algo poco usual para mí, prefiero llegar tarde y así tener una excusa para socializar con menos personas y q...