lunes, 12 de octubre de 2015

¡Gracias por tanta bondad!

Las cosas más sencillas y los detalles más inesperados son aquellos que nos hacen inmensamente felices.
Hoy recibí por correo un frasco con arena de la playa Le bois plage en Ré, Francia y unos caramelos de mantequilla y sal, que me los envió una de mis más queridas amigas, Ludy.
Arena Ludy
Se preguntarán, ¿por qué arena? Bueno además de libros colecciono arena de diferentes lugares del mundo. Y para mí esos granitos de arena son uno de los obsequios más hermosos y preciados que he recibido.
Cuando visité Xela con la Ciudad de los Libros hace un par de meses, llegó una chica encantadora que no tenía el gusto de conocer en persona (más que por mi página de Facebook). Ella se llama Melany, y me obsequió una libreta del monumento a la Marimba y un libro de poemas de Vania Vargas (que es una autora guatemalteca nacida en Quetzaltenango).
Libreta Melany
Recuerdo que me quedé sin palabras. Fue un gesto maravilloso e inesperado que no olvidaré mientras viva.
¡Melany! En la libreta estoy tomando todos los apuntes de los archivos históricos para la novela que estoy escribiendo. ¡Infinitas gracias!
Y por último, mi gran y querido amigo Tom Coppinger, autor norteamericano que reside en Irlanda, me regaló de forma inesperada una taza de uno de mis ídolos literarios, Edgar Allan Poe.
Taza Poe
Es increíble cómo estos pequeños gestos y detalles nos pueden hacer tan felices. Y cómo personas con las cuales no convivimos el día a día, pueden hacer un impacto positivo en nuestras vidas.
También tengo que mencionar a todos aquellos que de forma cibernética me acompañan todos los días, siguiendo mis publicaciones y haciéndome crecer como persona. Dejando un comentario, una crítica o una broma. ¡Gracias por estar ahí!
En mi vida he recibido muchas bendiciones y tengo la fortuna de contar con muy buenos amigos, que enriquecen mi vida diariamente.
Pero son estos pequeños gestos, los que me hacen aterrizar de las distracciones del día a día y darme cuenta que el mundo está lleno de personas bondadosas.
Para mí unos granitos de arena, unos caramelos de mantequilla, un libro de poemas, una libreta de apuntes, un comentario amable o una taza, valen más que un lingote oro.
Es el tiempo, la dedicación, y el cariño de las personas que me los han obsequiado lo que les otorga el valor. Y como el valor es algo subjetivo, hoy me siento millonaria, con mis preciadas posesiones.
No me siento merecedora de tanto cariño, pero lo recibo con eterna gratitud.


La gratitud es la memoria del corazón. –Jean Baptiste Massieu

2 comentarios:

  1. Felicidades por la dicha de tener a personas que hacen que tu vida sea aún más especial. Es una dicha que no tantos logran. Felicidades Carmina.

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