martes, 17 de febrero de 2015

¿Pueden los radicales islámicos frenar sus agresiones en Occidente?


Los que profesan la religión musulmana (1.600 millones de personas alrededor del mundo, 23% de la población mundial) nos dicen que el Islam es una religión de paz. Países musulmanes como Malasia, Bangladesh, Indonesia, etc., viven en paz, así como los musulmanes que viven en América y Europa. Todos ellos insisten en que los terroristas no los representan.
Dentro de los musulmanes hay diferentes grupos: Los yihadistas, terroristas que perpetran los ataques. Los islamistas, aquellos que usan al Islam con fines políticos. Estos apoyan a la yihad política y económicamente pero no pertenecen a ella. Los fundamentalistas, aquellos que pertenecen a los grupos religiosos, tampoco pertenecen a la yihad pero le dan el apoyo religioso al movimiento. Luego están aquellos que simpatizan con la causa.
Por ultimo, está una minoría silenciosa, los pacifistas. ¿Por qué silenciosa? Porque temen hablar y en muchos casos son asesinados si lo hacen.
Si sumamos a todos estos, no estamos hablando de un grupo pequeño de musulmanes. Y aunque así lo fuera, los nazis demostraron el daño que un grupo pequeño puede causar cuando llega al poder.
En el censo de Alemania de 1939 había 79,7 millones de alemanes (incluyendo Austria y Sudetenland), y tan solo 5,3 millones estaban afiliados al partido Nazi.
No olvidemos que la mitad de los países de Oriente Medio son gobernados por islamistas, entre ellos, Irán, Iraq, Siria, Líbano, Turquía, Arabia Saudita, Yemen y Palestina. Y que el Gobierno de Arabia Saudita ha invertido en los últimos 20 años US$100.000 millones para promover alrededor del mundo, la rama de islamismo político conocido como wahabismo.
Los musulmanes consideran incuestionable al Corán; sin embargo, se presta a diferentes interpretaciones. Los militantes de Al Qaeda, Estado Islámico en Irak y el Levante y Boko Haram se fundamentan en el Corán para cometer sus crímenes y asesinar a los infieles, citando pasajes textuales. Los musulmanes moderados responden a esto diciendo que estos versos han sido citados fuera de contexto y han sido mal traducidos o malinterpretados. Sin embargo, son estos mismos los que insisten en la defensa del Corán, legitimando de esta forma a los extremistas yihadistas.
La religión musulmana, como la cristiana y la judía, son religiones monoteístas. Por lo tanto, no son religiones pacíficas. Lo que ha evitado que los cristianos continuaran con la Santa Inquisición y las persecuciones contra las otras religiones ha sido la separación del la Iglesia y el Estado. La iglesia católica cometió crímenes atroces. Sin embargo, eso ha quedado atrás, y estos crímenes en nombre de Dios dejaron de cometerse en el momento en que la Iglesia dejó de pertenecer al Estado, perdió el poder político y aceptamos los Estados laicos como formas de gobierno.
La mayoría de los Estados islámicos no han hecho aún la división entre la Iglesia y el Estado, y se rigen por la sharia. Esta no es una ley civil o criminal, sino más bien un modo de vida islámico, una ley musulmana que rige el comportamiento público, privado y las creencias privadas. Por ejemplo, está penalizado con muerte quien “critique o niegue a Alá”.
Es bajo esta ley que se lapida, mutila, azota o asesina los que la violan. También se penaliza bajo la sharia a los homosexuales, los intelectuales y los librepensadores; pero sobre todo a las mujeres. Estos asuntos se conocen en tribunales especiales, los tribunales islámicos. ¿Cómo conciliamos estos extremos?
Yihadistas, islamistas y fundamentalistas consideran a Occidente como una amenaza y están decididos a combatirnos. Desgraciadamente, muchos de ellos están en posiciones de poder y son quienes están predicando el odio e ignorando la realidad. Claro que no son todos y hay innumerables ejemplos de la coexistencia pacífica, sin embargo cada día son más los extremistas que están incitando a la violencia y llegando al poder.
Por último les pregunto: ¿Quién es el líder religioso musulmán que en este momento está abogando por la paz en todo el mundo?
Editado por Pedro García y Daniel Duarte.


Este artículo fue publicado originalmente el 14 de enero 2015 en el PanAm Post y puede verlo acá

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